Tu reflejo en el espejo

Creada con IA
Imagen creada con IA

—Tonto...

—¿Aún me recuerdas?— la voz solo fue un susurro alucinado que cargó la noche con electricidad. 

—Claro, fue divertido y siempre deseé repetirlo.— Le veo compartir la sonrisa pícara, ambos eran capaces de recordar hermosos momentos candentes y clandestinos.

—Eres extraña...— Nada nuevo... pensó ella, que sabía que esa situación se salía totalmente de la norma. 

—Lo sé, corazón... ¿Te acabas de enterar?

—Quisiera tocarte...— La voz ronca la hizo estremecer, llegando hasta esa caja de recuerdos. 

—Posible e imposible, para ser sincera...

—¿Cómo?— La respuesta de ella lo había tomado por sorpresa y su rostro lo decía. 

—Sueños. Me puedes visitar cuando quieras...

—Pensé que solo era una necesidad carnal, pero ahora, a tu lado, veo que no.* —Ella asintió mientras seguía con su rutina previa a dormir: cremas... oyendo los sonidos naturales de la noche... Abrió sus piernas al verle intentar acariciar y llegar a ese centro; incluso a esos rincones privados que en algún momento conoció bien. 

—¿No te da miedo lo que estoy haciendo?— Al notar que ella no lo rechazaba e incluso buscaba más. 

—Claro que no... sigues siendo tú. Aunque no puedo negar que estoy enojada contigo.— La mirada de ella tenía fuego en el reflejo mientras lo miraba fijamente. —¿Por qué no me llamaste?— La pregunta iba cargada de emoción, fulminando con la mirada. 

—No quería molestar...— muró él, confundido. 

—Cobarde...— gruñó ella con enojo. 

—¿Qué?

—No llamaste por miedo a enfrentarte al posible rechazo. No quisiste admitir que te dolía vivir, que no había alegría en tu rutina.

—¿Cómo lo sabes?

—Been there... done that... corazón.

—¿Por qué estás tranquila?

—En nuestra última conversación, cuando mencionaste estar buscando formas de morir sin dolor, intenté entrar en tu vida nuevamente para acompañarte. Pero, al ver que no me querías en ella, di un paso atrás. De eso me arrepiento. Debí forzarte a darme más información. Te lloré cuando estabas vivo y me despedí de tu ser, ya que sospechaba que no me querías a tu lado en los momentos de oscuridad.

—¿Dos años antes?

—JD, estuve frente a esa puerta desde los 16 años. Sé muy bien que nadie puede salvar a otro ser, solo acompañar y compartir el peso de la vida. Te dije que detuvieras tus pasos acelerados en tu mundo social, que tu alma necesitaba de tus cuidados, que regresaras a tu poesía... a tu música. Te quejabas de que tu trabajo era agotador, pero dejaste que este se convirtiera en tu norte sin notar cómo socavó tu diario vivir, alejándote de todos nosotros.

—¿No crees que eres un poco cruel?

—¡No! Si alguien sabe lo que es desear morir, detener todo y dejar de pensar por qué no hay luz en ese túnel, soy yo. No hay espacio para sentir lástima por uno mismo o por el "tal vez"... Puedo sentir empatía, mejor aún, puedo entender y aceptar el por qué lo hiciste. No tengo lío con eso... Mi frustración es tu falta de comunicación. Nunca me dijiste dónde estabas, no había forma de llegar donde ti de sorpresa. Pero aun así, aceptar que nunca fui parte de tu día... solo algunas noches compartidas, instantes robados a nuestras rutinas...

—¿Nunca quisiste más?

—Nunca ofreciste más... El que te quiere mucho, poco te jode, JD, yo lo tengo claro. Tú tenías a tu familia, tus conquistas. Yo era una marca en positivo entre muchas otras.

—No fueron tantas... Tal vez tú tenías muchas más...

—No tantas como te hice creer... Tu fetiche era el estar con alguien de forma íntima mientras le pertenecía a otra persona. En cuanto me separé y avisé de la posibilidad de darte más, cerraste la puerta.

—¿Fuiste feliz conmigo?

—Con lo que me diste... claro que sí. ¿Quería más? ¡Por supuesto!, pero acepté tus reglas de juego y me acomodé a lo que ofrecías. 

—Siempre te acomodaste a mí, lo sé...

—Siempre... 

—¿Te puedo visitar durante tus sueños?

—Cada vez que quieras.

—Nunca olvidaré lo extraña que eres.

—Lo sé, no soy parte de la norma, mi bohemio empedernido.

—Y tú, mi antirromántica platónica.

—¿Dónde quieres iniciar...?—La voz era ronca y se notaba su deseo... ella sabía que, si seguían por esa línea, él podría terminar como un íncubo... pero tal vez el tener lo que deseaba le diera la libertad que anhelaba en vida y lo llevó a tomar esa decisión. 

—Es un sueño, así que el hacerlo encima del bonete del auto en esa ocasión no nos meterá en problemas.

—Cierto... ¡Guau!... ¿Por qué no te llamé?

—Esa pequeña luz que nos conectaba no era importante en la oscuridad en la que caminaste y que era más fuerte.

—¿Cómo supiste de mi muerte?

—Primero, por tu página de Facebook. Segundo, una compañera de uno de tus trabajos me llamó, reconociendo que siempre fuiste para mí una posibilidad.

—Tú fuiste más que eso....

—Ahora no importa la definición que tengamos del pasado.— Ella miró el reflejo de él en el espejo, no se voltea a buscarlo, le queda claro que él no estaba allí en cuerpo. —Te veo en mi sueño.

—Para todo...

—Por todo...

—¡Siempre!— dijeron ambos, esas frases que compartieron en sus escapadas pasionales, donde rompían las normas, se entregaban a sus pasiones ocultas y sus más oscuros placeres.


Imagen creada con IA


Entradas populares